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lunes, 11 de octubre de 2010

Último mensaje de Baden Powell a los dirigentes




Cecil Rhodes dijo al final de su vida (y yo a mi vez creo en esa verdad): "Tanto que hacer y tan poco tiempo para hacerlo". Nadie puede esperar a ver la consumación, así como el comienzo, de una gran aventura, en el corto espacio de una vida. Yo he tenido una experiencia extraordinaria al ver el desarrollo del Escultismo, desde su inicio hasta la etapa presente. Pero hay una vasta tarea por delante. El Movimiento está solo comenzando. (Cuando hablo de Escultismo me refiero también a las Guías).

Doy gracias de haber tenido tanta suerte en encontrarlos a ustedes, hombres y mujeres, para formar un grupo del temple adecuado en el cual puede confiarse en llevarlo hasta la meta. Harán bien en mantener los ojos abiertos, a la vez, para buscar sucesores dignos a quienes ustedes, confiadamente, puedan entregar la antorcha.

No permitan que llegue a ser una organización asalariada: consérvenla como un movimiento voluntario y desinteresado, de servicio patriótico, donde siempre busquemos el bienestar de los muchach@s.

El Movimiento ya se ha establecido, en el relativamente corto período de su existencia, sobre una base amplia y fuerte, muy alentadora de la que podrá llegar a ser en los años venideros. Su meta es formar ciudadanos sanos, felices y serviciales, de uno y otro sexo, para erradicar el estrecho egoísmo prevaleciente, personal, político, sectario y nacional, sustituyéndolo por un más amplio espíritu de autosacrificio y de servicio a la causa de la humanidad; para así desarrollar buena voluntad y cooperación mutuas, no sólo dentro de nuestro propio país, sino en ultramar, entre todos los países.

La experiencia demuestra que esta realización no es ociosa ni un sueño fantástico, sino una posibilidad práctica -si trabajamos por ella-; y querrá significar, cuando la alcancemos, paz, prosperidad y felicidad para todos. La "promesa alentadora" está en el hecho de que los cientos de miles de muchachos y muchachas que están aprendiendo hoy nuestros ideales, serán los padres y las madres de millones en un futuro cercano, cuando ellos a su vez imbuirán los mismos ideales -"siempre que sean inculcados inequívoca y verdaderamente en ellos, por sus dirigentes actuales"-.

Por lo tanto, ustedes, como Dirigentes y Guiadoras, no solamente están haciendo un gran trabajo por los hijos de los vecinos, sino que también están ayudando de manera práctica a realizar el Reino de Dios, de paz y buena voluntad, en la tierra. Así, en el fondo de mi corazón, les deseo Buena Suerte en vuestro empeño.

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